211 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | vol. 2, núm. 1, 2025 | DOI: https://doi.org/10.71112/jgm74450
Este ensayo contiene distintos conceptos básicos y, así, contribuye con un marco
teórico tríadico que según Van-Dijk, (2017), relaciona discurso, cognición y sociedad
(incluyendo breves contenidos de historia, política y cultura).
La sensación de libertad de expresión que se auto confiere EM, recae inevitablemente
en un plano de abuso de términos, con mensajes subliminales disfrazados con tonos
bufoneados dirigidos a la mujer; esos contenidos denotan que posiblemente pretende ejercer
un amparo en el poder, como forma de control de ese grupo de personas, más
específicamente, de poder social de grupos o instituciones (por ejemplo, del Grupo Social de
mujeres campesinas denominadas “Bartolinas” en Bolivia), una forma de control social que es
literalmente explicado si se revisan algunos autores como Lukes (1986), o Wrong (1979).
Esos postulados teóricos también son explicados desde un punto de vista morfológico,
mediante cuyo análisis se menciona que los hombres pueden utilizar diminutivos cuando se
dirigen a mujeres, como una forma de denigrarlas (Makri-Tsilipakou, 2003). Genette (1989),
explica cómo organizar, o al menos formular los problemas del análisis del discurso.
Este aspecto coincide con Van Dijk (2008) cuando resume el sentido filosófico y social
complejo de ese tipo de intervenciones; definiendo el poder social en términos de control, este
autor agrega que, algunos líderes sienten que tienen más o menos poder si son capaces de
controlar los actos y las mentes de (los miembros de) otros grupos.
Consecuentemente, esta “habilidad” presupone la existencia de un poder básico: el
acceso privilegiado a recursos sociales escasos, como la fuerza, el dinero, el estatus, la fama,
el conocimiento, la información, la “cultura”, o incluso varias formas de discurso y comunicación
pública (Mayr 2008).
Es por eso que, de manera opuesta a esas circunstancias, EM, al sentirse privilegiado
en los campos de la fama sindicalista internacional y el dinero que posee, implícitamente
también se otorga a sí mismo la libertad de utilizar formas de lenguaje que marcan diferencias